jueves, 19 de febrero de 2015

Lo que estaba leyendo: El Gran Gatsby


Gatsby, entre toda la gente que alguna vez lo rodeó, que fueron muchas, centenares, al final, siempre estuvo solo. Simplemente contó con un verdadero amigo y ese fue Nick Carraway, quien narra la historia de cómo lo conoció y así se vio inmerso en un mundo de riqueza, traiciones y secretos. Cuando Gatsby le pide que le ayude a encontrarse "por coincidencia" con Daisy Buchanan, la prima de Nick, no hace otra cosa más que acceder y cuando esto sucede Daisy y Gatsby vuelven a sentirse como la primera vez que se conocieron, locamente enamorados, como si cinco años no hubieran pasado, sin embargo, lo hicieron, muchas cosas cambiaron, Daisy está casada y tiene una hija, pero Gatsby está seguro de que pueden reescribir el pasado y comenzar de nuevo. Las cosas no son así. Un accidente desafortunado deja a Gatsby como el asesino y al final, las cosas no resultan como él planeaba. 

Siempre supe que este libro iba a ser bueno, pero como soy una regodiona  no lo compré hasta que di con una portada que me gustara.

El Gran Gatsby es un libro que se lee rápido, lo terminé en dos días, podría haber sido uno pero preferí irme lento y disfrutar cada segundo de la lectura, pero anoche simplemente no pude parar, me atrapó y al acabarlo estaba con una sonrisa, porque lo que había leído era realmente bueno.

Ni más ni menos, Fitzgerald no incluyó lo que muchas veces se siente como "capítulos de relleno" ni se fue por las ramas describiendo una casa o árboles o escenarios, fue simple, pero a la vez minuciosamente trabajado y pensado, no te cansas al leerlo ni sientes ganas de querer dejarlo a un lado.

Me es imposible no empatizar con el narrador de la historia que siente en varias partes impotencia al ver como la sociedad en la que esta inmerso no es más que  superficialidad y destrucción mutua entre las personas (especialmente la clase rica), donde lo que más importa son las posesiones materiales y no el interior.

La historia está cargada de simbolismos y criticas, se lleva a cabo en lo que conocemos como locos años veinte por lo que la crítica al consumismo y excesos está, también el deseo que todos hemos sentido alguna vez de querer cambiar al pasado, como un objetivo, un deseo, puede servir de motor a una persona pero al mismo tiempo destruirla, la forma en que los sueños nos pueden hacer ciegos.

Definitivamente estará en la parte especial de mi estantería.
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